Los que me conocéis sabéis que me encanta la novela histórica (y si no lo sabéis asentid y sonreíd) y por ello «El águila y la lambda» no iba a ser menos. Nos encontramos ante el típico prototipo de novela histórica en la que cuesta adentrarse por estar relatada desde puntos de vista muy diversos pero que, después, se hace imposible dejar de leer.